Infecciones urinarias por Armando Sánchez Mejía -Hindernis

Las más comunes en los hospitales.

 

Normalmente, una persona sana posee mecanismos naturales de defensa en el tracto urinario, que evitan la colonización de uropatógenos de la vejiga urinaria; sin embargo existen factores que vuelven al tracto urinario (TU) vulnerable a infecciones como: las sondas urinarias (SU), la edad, la presencia de enfermedades previas, entre otros.

Las infecciones urinarias son la infección nosocomial más frecuente, y el 80% de ellas son causadas por el uso de una sonda vesical permanente. A pesar de que tienen menor riesgo de morbilidad en comparación a otras infecciones, pueden provocar bacteriemia (infección de origen bacterial) y con ella la muerte (la bacteriemia nosocomial tiene una tasa de morbilidad de más del 50%).

Las bacterias que infectan el tracto urinario provienen mayormente de la flora intestinal, ya sea la normal presente en la flora intestinal (Escherichia coli) o alguna contraída en el hospital (Klebsiella polifarmacorresistente); otro foco de infección proviene de los doctores, enfermeras y personal del hospital que entran en contacto con los pacientes y pueden acarrear patógenos tanto en las manos como en la ropa.

Sondas urinarias (SU).

Las SU son la causa más frecuente de bacteriemia nosocomial; un paciente con una SU tiene 60 veces más probabilidad de contraerla que un paciente no cateterizado. Si tomamos en cuenta que entre el 15 y 25% de los pacientes atendidos en hospitales de agudos (cuando el paciente sufre una crisis y se le dificulta permanecer en su domicilio), y más del 80% de los pacientes en cuidados intensivos son portadores del SU, nos hacemos una idea más clara de la gran problemática que representan.

Una de las recomendaciones para reducir la tasa de incidencia de infecciones del tracto urinario (ITU) es limitar el uso de una sonda en medida de lo posible, sin embargo existen casos en los que son necesarios como en pacientes con vejiga neurógena (ausencia de control vesical debido a un daño en el cerebro, médula o nervios) que necesitan usar una SU.

Existen diversos tipo de cateterización y cada uno repercuten en la salud de los portadores de maneras diferentes:

-Cateterismo de corta duración (portación de SU: 2 a 4 días).

La ITU es monomicrobiana con incidencia de bacteriuria asintomática (BA) (presencia de un urocultivo positivo en ausencia de síntomas urinarios), la ITU sintomática se relaciona de cerca con la duración de la cateterización.

El riesgo de contraer una infección urinaria es de 1,7 a 3,7 veces superior en las mujeres que en los hombres.

-Cateterismo prolongado o permanente.

La ITU es sintomática con presencia de fiebre no atribuible a otra causa.

El riesgo de contraer bacteriemia es 60 veces mayor en un paciente con sonda que uno no sondado, además durante los episodios de fiebre el riesgo oscila entre el 10 y el 24%.

Los episodios febriles pueden ir de 6 a 11 episodios por cada 1,000 días de cateterización en ancianos institucionalizados y de 2 a 3.4 episodios en pacientes con asistencia domiciliaria.

-Cateterismo único, cateterismo intermitente.

La tasa de bacteriuria (presencia de bacterias en la orina) en el cateterismo único es de 3 al 5% y los individuos presentan entre 18 y 24 episodios de una nueva bacteriuria por persona al año.

En el caso del cateterismo intermitente la incidencia de ITU es de 0.41 a 1.86 episodios por cada 100 pacientes / día, considerablemente menor que aquellos que lo usan de manera permanente.

La infección urinaria es causada por un solo microorganismo siendo el más frecuente Escherichia coli, presente naturalmente en el intestino de las personas (mamíferos de sangre caliente).

Esta bacteria se transmite de persona a persona y según Andrea Ellis, epidemióloga de la OMS, el contagio “puede ocurrir sin una higiene adecuada”, por lo que mantener los más altos estándares de limpieza en el hospital es fundamental para reducir el número de infecciones de vías urinarias.

La limpieza no solo debe ser del paciente, también de los doctores y todo aquel que entre en contacto con ellos. Mantener en óptimas condiciones las instalaciones médicas, el instrumental quirúrgico, el equipo médico en general, las pijamas quirúrgicas debe ser tan importante como lavarse las manos antes de cualquier procedimiento médico.

La limpieza de las pijamas y sábanas quirúrgicas es un tema de suma importancia pues estará en contacto cercano con incisiones y heridas, y si alguna de ellas porta un patógeno puede infectar al paciente y potencialmente poner su vida en peligro.

Para asegurar la mayor protección y seguridad de los pacientes, Hindernis pone a su disposición nuestros paquetes quirúrgicos y línea de batas, que no sólo están diseñados pensando en las necesidades de cada procedimiento quirúrgico, sino que cumplen con los más altos estándares de protección (AAMI) para que tú, ya seas doctor o paciente, estés seguro y tranquilo.

 

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