Infecciones intrahospitalarias por Armando Sánchez Mejía

El peligro que se esconde en los hospitales.

 

Los hospitales y clínicas son lugares que tienen como objetivo salvaguardar la salud y bienestar de las personas sin embargo, también pueden ser un lugar peligroso para los enfermos.

Si bien un hospital es el lugar al cual acudimos cuando tenemos un problema de salud, y es generalmente percibido como un lugar de bienestar, debemos recordar que se trata de un espacio donde conviven miles de personas enfermas, esencialmente confinadas, que son portadoras de microorganismos capaces de contagiarnos y poner en riesgo nuestras vidas.

Todas las infecciones que no estaban presentes al momento de ingresar al hospital, que se pueden contraer durante la estadía son llamadas infecciones intrahospitalarias (IIH) y se incluyen todas aquellas que, debido a su periodo de incubación, se manifestaron una vez dada de alta al paciente. También se toman en cuenta todas las relacionadas con la actividad hospitalaria y los servicios ambulatorios.

Las IIH no fueron reconocidas por mucho tiempo; cuando las técnicas de asepsia y antisepsia fueron introducidas en 1851 y 1867 se redujo la tasa de infección del 90% – 80% al 10% y por eso se creyó eran las soluciones definitivas. No fue hasta 1980 que la OMS las reconoció como una entidad clínica que posee las características de una enfermedad.

Los factores de riesgo en el contagio de infecciones intrahospitalarias (IIH) son las prácticas que se tienen durante el tratamiento, el mismo lugar donde se encuentran los pacientes (quirófanos, habitaciones, pabellones y áreas comunes) y todas las personas que interactúan con ellos, como doctores, enfermeras, personal en general, familiares, etc.

El equipo médico como el instrumental quirúrgico, las pijamas quirúrgicas, guantes, sábanas, entre otros que estarán en contacto con tejidos y órganos internos son focos importantes de infecciones nosocomiales, como también son conocidas las IIH, y se deben extremar precauciones cuando se trata de su esterilidad.

También existen factores que aumentan el riesgo de reemergencia de las IIH, por ejemplo uno de los más peligrosos, el uso de antibióticos por prolongados periodos de tiempo. Al usar antibióticos durante mucho tiempo, los microorganismos desarrollan farmacorresistencia volviendo los medicamentos obsoletos y complicando el tratamiento de los pacientes. Ésto resulta no sólo en el aumento de los costos tanto para el paciente como para el hospital, también aumenta el riesgo de discapacidad o muerte.

Otro factor reside en la constante transferencia de pacientes entre hospitales, e incluso dentro del mismo hospital. Al trasladar a un paciente con una enfermedad contagiosa se aumenta el área en la que el virus puede esparcirse y llegar a más personas; también existe el riesgo de que la enfermedad no presente síntomas sino hasta después de que el paciente haya sido dado de alta y contagie a personas fuera del área hospitalaria.

Para evitar el contagio de IIH, Hindernis ofrece paquetes quirúrgicos, diseñados con la más alta calidad de materiales que cumplen con los estándares de protección más rigurosos. Son resistentes al rasgado, a la tensión, a los fluidos e incluso son capaces de resistir la penetración de microorganismos.

 

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