Día Mundial del Linfoma por Armando Sánchez Mejía

El 15 de septiembre es el Día Mundial del Linfoma, iniciativa que surgió por el Lymphoma Coalition para crear conciencia en la población sobre el linfoma para lograr un diagnóstico temprano.

Parte de la misión de este día es aprender a reconocer los síntomas porque diagnosticarlo en sus comienzos puede ser complicado, ya que sus suelen confundirse con enfermedades como la gripe o la mononucleosis. El problema inicia cuando los linfomas no son tratados a tiempo, porque algunas personas pueden tener consecuencias fatales en tan solo seis meses, razón por la que cada año mueren en el mundo aproximadamente 200,000 personas a causa de esta terrible enfermedad.

 

¿Qué es un linfoma?

Los linfomas son un tipo de cáncer que se origina en el tejido linfático y afecta a los linfocitos, que son un tipo de glóbulo blanco. Durante el desarrollo de esta enfermedad se producen problemas en el funcionamiento del sistema inmune.

Según Lymphoma Coalition, existen más de 60 tipos y sólo el 50 por ciento de los mismos son curables, además se presenta con mayor frecuencia en adultos que en niños y las probabilidades de contraer la enfermedad aumentan a partir de los 50 años.

Se clasifica en dos grupos: Linfoma Hodgkin (LH) y Linfoma No Hodgkin(LNH); su diferencia radica en el tipo de células que afectan. Saber exactamente el tipo de linfoma que se padece es de vital importancia porque esto determina las opciones de tratamiento.

Según el Informe “2014 Global Patient Survey” publicado por Lymphoma Coalition, 7 de cada 10 personas no conocían nada de esta enfermedad hasta que fueron diagnosticados, lo que representa más de la mitad de los afectados, de ahí la importancia de concientizar a la población. En México, el linfoma no Hodgkin representa el tercer cáncer más común en los hombres y el sexto en mujeres.

En la última década, los tratamientos para esta enfermedad han tenido un avance significativo lo que la ha convertido a una neoplasia con alta probabilidad de curación.

 

Síntomas y diagnóstico

El linfoma presenta síntomas como cansancio, fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos y sudoración nocturna, por lo que es común confundirlo con enfermedades comunes como gripe. Sin embargo, es posible notar la presencia de un bulto que no duele en el cuello, axilas o ingle. A partir del reconocimiento de los síntomas, se recomienda realizar una biopsia para confirmar o descartar la enfermedad.

Una vez detectada la enfermedad, el tratamiento depende del estado del linfoma, pero generalmente se usa la quimioterapia y la radioterapia.

Cifras de la Lymphoma Coalition indican que cada año se reportan 350 mil casos en el mundo, de los cuales 200 mil mueren a causa de la enfermedad. Sin embargo, la detección temprana y atención oportuna garantizan la remisión de la enfermedad, por lo que se recomienda realizar chequeos anuales.