Niveles de barrera de protección en ropa quirúrgica

La exposición a microorganismos patógenos presentes en la sangre, fluidos corporales y otras vías potenciales de transmisión, pudiera producir infecciones en los trabajadores de la salud si no se siguen correctamente todos los procedimientos de asepsia y sanitización establecidos para la seguridad en los centros de salud. Por lo tanto, es fundamental que todo el personal médico disponga de una barrera de protección que garantice su seguridad y la de los pacientes. 

Es así como el estándar PB70 de la Asociación para el Avance de la Instrumentación Médica (AAMI, por sus siglas en inglés) ha servido como pilar fundamental para la investigación y desarrollo de productos médicos enfocados en la penetración de fluidos y microbios que contribuyen a las infecciones adquiridas en el área de trabajo. El estándar se enfoca en cuatro niveles de protección diferentes para que los trabajadores de la salud pueden seleccionar más fácilmente el tipo de barrera que necesitan.

Origen del estándar AAMI PB70

El estándar AAMI abordó el problema planteado por la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés), sobre la exposición del personal a patógenos transmitidos por la sangre y otros fluidos, y la responsabilidad de los directivos para proporcionar la ropa protectora necesaria acorde al grado de exposición previsto. Sin embargo, lo que se necesitaba en ese momento realmente era una metodología para evaluar las propiedades protectoras del equipo utilizado dentro de los espacios destinados a la salud, para asegurar que fuera adecuada para la tarea clínica en cuestión.

El estándar AAMI introdujo un sistema de clasificación que sirvió como guía para el etiquetado y la realización de pruebas relacionadas con el desempeño de la barrera de protección de batas y cortinas quirúrgicas, entre otras prendas y accesorios, destinados a prevenir infecciones y proteger tanto a los pacientes como a los trabajadores de la salud. Además, se abordan parámetros de resistencia a la inflamabilidad y el tipo de recubrimiento, que pueden servir como vehículo de transporte de partículas microbianas.

Niveles de protección estandarizados

  • Nivel 1 (riesgo mínimo) – Se utiliza para la atención básica. Se evalúa mediante la prueba AATCC 42, que mide la resistencia del material a la penetración de agua en contacto con un solo rocío.
  • Nivel 2 (bajo riesgo) – Se utiliza durante la extracción de sangre, sutura, en la unidad de cuidados intensivos y en un laboratorio de patología. Además de la prueba AATCC 42, también se evalúa mediante la AATCC 127, que mide la resistencia del material a la penetración del agua bajo presión creciente.
  • Nivel 3 (riesgo moderado) – Se utiliza durante la extracción de sangre arterial, la inserción de una vía intravenosa, en la sala de emergencias o en casos de traumatismo. Se evalúa utilizando las mismas pruebas del nivel 2, pero el material debe tener un rendimiento superior.
  • Nivel 4 (alto riesgo) – Se utiliza durante procedimientos largos e intensos como cirugías, cuando se necesita resistencia a los patógenos o se sospecha la presencia de enfermedades infecciosas. El material debe ser impermeable y se evalúa mediante la prueba de barrera sanguínea (ASTM F1670), que mide la resistencia a la sangre sintética en contacto constante; y la prueba de barrera viral (ASTM F1671), que mide la resistencia a la penetración de un microorganismo en contacto constante.

Una barrera de protección específica para cada tipo de procedimiento

Si deseas conocer más sobre cómo proteger a tu personal contra microorganismos, esporas y agentes patógenos, te invitamos a conocer toda nuestra línea de ropa quirúrgica, específicamente clasificada y probada según el estándar AAMI PB70, para dotar a todo tu personal con una barrera de protección garantizada y segura. 

 

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